MICHEL FRANCO: “HAY MUCHA GENTE APASIONADA”

Entrevista al realizador de ToF: Cultura electrónica de pista en Uruguay

Realizadores con Dj Koolt y Nicolás Lutz durante el rodaje del documental.

Con el motivo del estreno de ToF: Cultura electrónica de pista en Uruguay, hablamos con su director Michel Franco, quien se está por egresar en Ingeniería Audiovisual en la Universidad Católica. El documental se exhibió en PULSE: 1er. Festival Cinematográfico de Música Electrónica, y trata sobre la escena de la electrónica nacional, el recorrido de sus mayores exponentes y la vicisitudes del hacer música acá. 

¿Cuál es tu vínculo afectivo con la música electrónica?

Y hace tiempo que voy a escuchar música electrónica. Empecé a ir a fiestas a los 17 años, ahora tengo 26. En ese ambiente encontré la mejor noche. Se disfruta mejor, y además podes sacar provecho escuchando buena música y conociendo la técnica de los Djs. Eso me llevo a querer pinchar y coleccionar discos de vinilo. Creo que cualquier persona que se adentre suficientemente en ese ambiente le va a generar un impacto en su vida, te cambia la cabeza en un montón de sentidos. El documental surgió porque tenía que hacer un trabajo para la facultad. Consistía en filmar un minuto de cualquier cosa, y filme a un amigo pasando música. A partir de ahí nos dijeron que encamináramos nuestro proyecto de fin de carrera en base a eso.

¿Qué significa ToF?

ToF es una expresión que usa mucha gente del ambiente de acá. Me gustó como título porque es corto y queda lindo para la identidad gráfica. Es algo  propio de la gente de la electrónica de acá, sobre todo de los que vienen de más años, no es que lo diga todo el mundo. Por ejemplo, vos me decís algo bueno que te pasó y yo te digo “tofff”. Que sea una expresión positiva también me gustaba.

¿Cómo decidiste a quién entrevistar?

Cuando empecé el documental no sabía casi nada de la historia de la escena de acá. No había conocido tanta gente ni profundizado en eso. Tampoco hay un registro al que recurrir, entonces tenés que buscar por todos lados para hacer las conexiones. Hay un documental del 2000-2001 que es un poco más corto y muestra la escena de ese entonces, pero no es que cuente la historia en sí. Empecé a entrevistar a los Djs que yo consideraba que eran más relevantes por cualquier motivo. Mientras, iba adquiriendo conocimiento de la historia, de quiénes habían sido influyentes en ella y quizás yo no conocía. Por ejemplo, todo el mundo me mencionaba a un tal Bruno Gervais. Yo no sabía quién era, fue después qué me enteré la influencia que tuvo para mucha gente. Ahí me di cuenta que estaba muy atrás en lo que necesitaba saber. La mayoría de los documentales hacen una investigación muy profunda antes de salir a filmar, yo la fui haciendo durante la marcha.

¿Tuviste que dejar cosas afueras?

Muchas cosas. La historia de la música electrónica tiene muchísimos más personajes y cosas que la hacen ser lo que es. Me dio mucha cosa dejar afuera del documental a varios djs de fines de los ochenta e inicios de los noventa porque se trataba de figuras muy importantes para para varios de los Djs que están tocando hoy, por ejemplo Alex D’Angoligio y Dj Black.  Yo construí la historia a partir de optar por darle protagonismo sólo a dos personas, que creo que fueron las más influyentes en el sector que yo considero más profesional y el que me gusta más. Lo cual no significa que en otros ambientes no haya personas que triunfen y que hagan las cosas bien. El documental por algo se llama “cultura de electrónica de pista”, y no “la historia de”. Cuenta una parte de la historia. Me apoyé en Bruno Gervais y Dj Koolt, que son una influencia gigantesca en un montón de Djs.

¿Dónde encontraste el material de archivo?

Eso fue una de las cosas más complicadas de hacer.

Nunca me imaginé que iba a haber tanto registro de la escena electrónica de los noventa.

Todo el mundo me dice lo mismo. En su momento pensé que podía hacer el documental sin tanto material de archivo pero, al fin y al cabo, muchas veces el archivo termina siendo lo más atractivo del documental. Mostrar las cosas de verdad y no contarlas sólo por las palabras es algo que le aportó pila al documental. Me costó mucho conseguir esas cosas  y, es más, algunas ni me imaginé que iban a aparecer. Como ser las grabaciones de los sets de Bruno Gervais en 1996 y 1998. La clave ahí fue preguntarle a todo el mundo. También, a lo que hay confianza con las personas a las que entrevisté, yo podía preguntar y repreguntar varias veces. Y pedir cosas. Si ellos no tenían me mandaban a otra persona que quizás si tenía algo. Así pasé por un montón de gente, algunos nunca más me respondieron o enviaron nada, y otros me dieron cosas muy valiosas. Revolvieron cajas en sus casas y rescataron mini dvs, flyers, afiches, etcétera. Algo bueno es que a muchos Djs les gusta tener un diario de flyers de las fiestas en las que pincharon.

¿Y por qué animaste ese material de archivo?

Me pareció interesante porque le da movimiento y un poco de vida a la foto. Las fotografías estáticas están buenas, pero esa leve animación tiene algo también. Además, muchas fotos de esa época fueron sacadas por las primeras cámaras digitales. Imaginate la calidad que tienen, es muy mala. Tienen una resolución muy chica entonces cuando vos la querés llevar al formato 1080×1920 te queda horrible. Los flashes que se usaban en ese momento tampoco colaboran con nada. Eran un horror, te dejaban una cosa blanca en el medio y todo negro alrededor. Por más que vos le retoques el color, eso no lo arreglas en post. Ahí me pareció interesante usar la animación porque te desvía un poco la atención de la calidad de la foto. Con fotos analógicas queda buenísimo. Y lo mismo con los afiches: me pareció bueno darles un poco de vida. Por otra parte, quise explotar el conocimiento de post-producción que adquirí estudiando. Hacer cosas que sabía hacer, y otras que no pero que fui aprendiendo durante la experiencia.

Afiche del documental realizado por Cecilia Pérez, integrante del colectivo Fobia.

Pienso que gracias a ese material de archivo, el documental contempla, por debajo de la línea principal, los cambios que vivió el Uruguay desde la inmediata post-dictadura hasta ahora. No es el relato principal, pero uno piensa en las cosas que cambiaron en estos años. ¿Te diste cuenta que estaba pasando eso dentro del documental?

Para mí es fundamental, en un documental que habla de una escena cultural y musical de un país, contar un poco sobre la sociedad. Enmarcar eso y generar, por más mínimo que sea, un relato o una reflexión sobre el lugar en el que vivís. Mostrar imágenes sobre tu ciudad es importante. Para mí era importante poner fotografías de la Ciudad Vieja y del Parque Rodó, sobre todo para la gente de afuera. Ya en las primeras entrevistas me enteré que la crisis económica influyó mucho en la escena de la electrónica. Lo mismo entendiendo que la sociedad antes era más conservadora y discriminadora. Las cuestiones sociales y esos cambios van de la mano de la escena electrónica, porque la misma está atravesada por esas cosas. Creo que está bueno contar, a partir de un espacio en particular, cómo se evolucionó en lo que es la aceptación y en la diversidad. Con la electrónica se pasó de un local en la Ciudad Vieja, una zona turbia y sin boliches a otro lugar muy diferente. Ahora va gente de pelos de todos los colores, con cualquier vestimenta y preferencia sexual, ya no se sienten discriminados. Es distinto y está muy bueno.  

Aparecen definiciones de géneros de la electrónica que hace que el documental le llegué a un público más amplio y no sólo a expertos que conocen la terminología. ¿Cuándo te diste cuenta que tenías que incluir eso?

Fue bastante sobre el final, y me costó decidir si ponerlo y cómo.  Al principio puse un párrafo que te explicaba, por ejemplo, en qué consistía el género house. Pero después me di cuenta, ¿para qué te voy a contar sus características y en dónde surgió, si puedo mostrarte una partecita de algo que sea house? Y ahí decidí poner fragmentos de temas para ilustrar los géneros que se mencionan. Creo que así la gente puede diferenciar un poco y acordarse, capaz, de cómo es cada género. También pasó que alguien de facultad me dijo que no se entendían muchos términos que se utilizaban. El término warm-up fue el único que quedó con la descripción, porque me parece que es algo importante que se sepa. Sobre todo para las personas que organizan fiestas acá o los Djs. La fiesta tiene que ir armándose, al principio la música tiene que ser suave y después va subiendo en intensidad y ritmo. Tiene un orden la noche. Empieza con algo más tranquilo hasta que llega a algo contundente y después baja un poco, quizás a algo menos rítmico pero más melódico y profundo.

¿En qué situación ves a la música electrónica de acá, ahora?

Excelente. Las propuestas y los Djs abundan, sobre todo los que se toman las cosas en serio. Se toman el trabajo de buscar las cosas y armar sets con mucha coherencia, con los que transmitir algo también. Hay muchas oportunidades afuera: gente se ha ido a tocar en otros países o ha publicado música en sellos internacionales. Las propuestas abundan, pero lo importante es mantener un equilibrio entre lo que es un negocio y lo que es una propuesta artística. Siempre va a haber propuestas más comerciales, pero está bueno que lo otro se mantenga vivo. Que haya un justo equilibrio. Y a futuro, sólo puede mejorar esto. También puede pasar que en unos años la gente se aburra de la electrónica y vuelva el auge del rock, como pasó antes.

En un momento, un entrevistado dice: “los uruguayos con cualquier cosa te tiran algo bueno”. Se refiere a la dificultad de encontrar vinilos, o la escasez de recursos para armar un evento o hacer tu música, pero creo que eso aplica, en Uruguay, tanto para la música como para el cine, ¿Se puede vincular eso con tu experiencia?

Creo que habla de que hay mucha gente apasionada, que ama lo que hace y trata de hacerlo a como dé lugar. Yo el documental lo hice sin presupuesto ni nada. Los equipos de sonido los íbamos consiguiendo sobre la marcha, y cambiaban todo el tiempo. Hay mucha gente que tiene ganas de hacer las cosas bien y trata de hacerlas. La gente se rebusca.

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