LOS BOLETINES VIEJOS #02: ENTREACTO

Enero 4, 1996

***** ENTREACTO

Una bailarina barbuda vista a veces desde abajo, una partida de ajedrez (entre Man Ray y Marcel Duchamp) impedida por un chorro de agua, un cazador tirolés (Jean Borlin) muerto por su autor (Francis Picabia), su entierro, el cortejo fúnebre tirado por camellos, primero en ralenti, convertido en una loca acelerada persecución hasta que todo se estrella, el ataúd se abre y sale un prestidigitador que borra a todos los personajes. Era un entreacto para un ballet de Francis Picabia con su música uniendo tanto surrealismo suelto, y se convirtió en una de las mayores obras cinematográficas y el descubrimiento de un poeta.

Entreacto debería ser traducida “Entre Acto”. Una película divida en dos que empieza como un disparo de cañón a la audiencia. Literalmente. Dos de sus creadores (Picabia y Erik Satie, quién compuso la música), apuntan y disparan, un adelanto explosivo, de dibujo animado, de lo que sucedería cinco años después, en 1929, cuando el binomio BuñuelDalí directamente dirigirían una navaja al ojo del espectador.

El surrealismo de la trío Picabia+Sati+René Clair está más emparentado con un truco de magia. Y de la misma forma que si fuésemos la bala disparada, las imágenes se suceden de forma vertiginosa, adrenalínica. Tal vez no sea la primera montaña rusa cinematográfica, pero probablemente sea la primera que importa. Asociando ideas de forma aleatoria, pensando al cine como un juego, jugando con las expectativas de quienes solo miramos hasta que finalmente la misma pantalla se rompe, se acuchilla y se rearma. Nuevamente, un adelanto de los dibujos animados de Chuck Jones y Tex Avery,

Su formato azaroso, su búsqueda constante del vértigo de la risa, sus ganas de romper todo, su goce en la superficialidad y lo instantáneo la volvieron eterna. La convirtieron en el modelo de todos los videoclips que vinieron después (de hecho, la misma imagen del ataúd estrellado remite a uno de Beck). Eso no es su culpa. Entreacto sigue riéndose con todos sus creadores en la tumba y lo seguirá haciendo cuando nosotros ya no estemos aquí.

 

 

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