A continuación, una serie de textos que escribí sobre algunas obras que pude ver en el Festival de Cine Nuevo los días sábado 11 y domingo 12.
Amanecer
Videoclip, apertura, sábado 11
Dirigido por Clara Rodríguez de Almeida, música de Gonzalo Varela
La animación es una de las formas de expresión artísticas más complejas. En una película hay 24 cuadros por segundo, un animador debe dotar de vida a 24 imágenes para crear tan sólo 1 segundo de película. Dentro de esa complicada forma de expresión artística, el stop motion es una de las formas más complejas de animación. Por motivos evidentes, al ser fotografías de objetos físicos inanimados, el proceso requiere de instancias de modelado, pintura, manos que muevan los objetos… Es el modo más artesanal de expresión cinematográfica.
Si bien existe un referente histórico de esta forma de animación en nuestro país, el gran Walter Tournier, es algo que requiere tanto tiempo y recursos que es raro ver. Por eso me alegra tanto haber visto el videoclip Amanecer, realizado por Clara Rodríguez de Almeida a partir de la música de Gonzalo Varela, que carga encima una pasión encarnada en una artesanía tremendas.
Aunque, también tiene una parte animada en 2D. Esa transición, en la oscuridad de la Sala Zitarrosa, me emocionó profundamente. Precioso ejemplo de esculturas vivas en nuestro país.
Apuestas
Cortometraje, domingo 12
Dirigido por Clara Dalmao
Uncut Gems, Mississippi Grind, Sidney, The Gambler (la versión con y la versión sin Mark Wahlberg), el cine siempre tuvo una atracción por el olor de las apuestas. Tal vez sea herencia de Dostoyevski o tal vez haya algo en la mente humana que nos atraiga al hecho de jugarnos todo en una mano: la eternidad en ese segundo que parece que los dioses estén de nuestro lado.
También, es claro que esa atracción transformada en romance entre el cine y el mundo del juego, es en gran medida, narrativa. El conflicto, una de las necesidades básicas de una historia, es latente teniendo a cuatro personas compitiendo en una mesa con cartas en la mano. Y si a eso le agregás un personaje empatizable que tiene motivos para ganar o perder, tenés una película atrapante.
Esa es una de las cualidades de Apuestas, te atrapa desde el primer minuto. El guión de Franco Balestrino no pierde tiempo en presentar a un personaje perdedor, que se ha jugado todo lo que tenía, mediante un diálogo entre amigos. Ellos discuten si dejarlo ganar esta vez, para que tenga al menos alguna victoria en su vida. Y ahí toca el timbre este personaje y abre la puerta… junto a su hijo. De ahí las situaciones van escalando y el protagonista va subiendo la apuesta hasta que incluso en la victoria no haya redención. Redondo y conciso, el guión siempre tiene una vuelta preparada para sorprender a su audiencia.
Otra de sus cualidades son las muy buenas actuaciones por parte de todo el cast, que plasman excelentemente el tono de cada escena, cosa que no podría haber sucedido sin una muy acertada dirección de parte de Dalmao. Muchas ganas de ver lo que hagan después.
Carlota
Cortometraje, domingo 12
Dirigido por Cecilia Moreira Pagés
El retrato que pintó Juan Manuel Blanes de Carlota Ferreira en 1883 ha cautivado la atención de los uruguayos por siglo y medio. Tal vez sea porque, como dijo María Linari en 1889, ella tiene “la atracción del abismo”, un vacío que, al ser infinito, puede contenernos a todos nosotros. Por eso me parece fascinante que en pleno 2025 de ese abismo se haya formado este cálido coming of age.
En este relato que apela al costumbrismo del interior, un niño se obsesiona con el retrato tras un viaje a Montevideo. Esto va desencadenando una serie de eventos que vuelve a unir a su familia, por un momento, en el Museo de Artes Visuales. Muy destacable la atención a los detalles de Moreira Pagés, quien define a los personajes en acciones sencillas pero muy humanas. Se le presta atención a dónde guardan dinero los protagonistas para contar su profesión, o se los deja ser en un relato que, pese a ser un cortometraje, puede respirar sin apuro.
“Los yuyos son plantas que tuvieron la mala fortuna de nacer en el lugar equivocado”
Este diálogo es el que mejor define al protagonista del corto, un niño que parece tener todo el potencial para ser un artista pero su situación geográfica y económica se presentan como una dificultad latente. También este diálogo aplica para toda su familia que, a pesar de quererse, no parece pertenecer al mismo cantero. Ahí es cuando entra el rol del arte. En los cuadros de Blanes, de Viera y de Cuneo cada uno de los miembros de la familia encuentra un abismo que los atrae tanto como los entiende; una raíz sobre la cual podrán florecer.
