La historia del fútbol uruguayo está marcada por gestas que trascendieron el deporte para convertirse en hitos y constructores de identidad nacional. Una de ellas fue la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París de 1924, una consagración que presentó a Uruguay como potencia en las primeras décadas de profesionalismo del deporte rey. El documental, dirigido por Guzmán García, y producido por Sebastián Bednarik y A gente Cine, tuvo su preestreno en el Auditorio Dra. Adela Reta el pasado 29 de junio, que contó con un cierre musical protagonizado por Pitufo Lombardo, Quinteto Barrio Sur y Hugo Fattoruso, interpretando la popular Descolgando el cielo.
La película reconstruye el viaje y la campaña de aquella selección uruguaya que llegó a Europa como una desconocida y terminó deslumbrando a jugadores, periodistas y aficionados con un estilo de juego innovador y de espectáculo. A través de imágenes de archivo, documentos históricos y entrevistas a investigadores y especialistas, el documental recupera el contexto de una época en la que el fútbol comenzaba a consolidarse como fenómeno global. Con la participación del actor César Troncoso como conductor del relato, La primera estrella propone un recorrido por los lugares, los personajes y los momentos que dieron origen a una de las páginas más importantes del deporte uruguayo. Figuras legendarias como José Leandro Andrade, Héctor Scarone y José Nazassi, vuelven a cobrar vida en una narración que combina historia, memoria y emoción.
Más allá del resultado deportivo, el documental pone el foco en el impacto cultural de aquella conquista olímpica, considerada por muchos como el primer gran reconocimiento internacional de Uruguay. Un triunfo que ayudó a construir la imagen del país en el exterior y sentó las bases de una tradición futbolística que alcanzaría nuevos máximos en las décadas siguientes. En el día de estreno oficial en salas de todo el país, y el día inaugural del Mundial 2026 organizado por FIFA, La primera estrella invita a redescubrir el momento en que comenzó a forjarse una leyenda que, más de un siglo después, sigue siendo motivo de orgullo para los uruguayos.
