CARTIER Y LONGO: “LA CULTURA NO TIENE QUE SER PENSADA COMO ALGO RENTABLE”

Entrevista a los realizadores de Un año sin nosotros y Bambalinas Deportivas

En el marco del Festival Detour, Tian Cartier y Martín Longo dieron un taller de series web para proyectos en desarrollo. Ambos nacidos en Argentina, son los fundadores de la productora Calma Cine donde realizaron tanto series como videoclips y cortometrajes. Cartier y Longo tutorearon seis proyectos uruguayos durante cuatro días. De esos proyectos, el jurado decidió otorgar una mención especial al proyecto Marcas en la piel, de Tania Dangiolillo, Gabriel Bendahan y Martina Sanguinetti. El premio, que consiste en horas de trabajo en Sinergia Cowork, equipos de la empresa Sin Sol, y post-producción de imagen y sonido en las empresas ColoUr y La Mayor, fue para El Club de los 27, de Gonzalo Lugo y Pablo Montauban.

Con una serie por estrenar y proyectos de largometraje en mano, conversamos con ellos acerca de las ventajas y desventajas del soporte digital, el cine argentino y sus políticas públicas.

¿Cómo realizaron el guión de Un año sin nosotros (2015)?

TC: La idea la trajo Fernando Milsztajn para que la desarrollemos en conjunto con Alejandro Jovic. Ahí empezamos a trabajar en el guión, y más que nada en la estructura, porque son 24 capítulos: un día por mes para cada personaje. Había mucho trabajo que hacer para que la serie fuera posible de realizar. La presentamos a UN3TV (canal de la Universidad Tres de Febrero) y ahí estuvimos luchando el presupuesto. Una vez que tuvimos la dimensión a la que podía llegar el proyecto, tratamos de acotar y definir la estructura de la mejor manera posible. La idea era que pudiese encajar en el formato serie web.

Y la idea de Fernando surgió de una pareja conocida de él, que vivieron eso. No tan esquemático pero sí la misma idea, que fueran 12 meses nos daba más tiempo para desarrollar la historia de cada personaje.

ML: Cuando Fer trae la serie, estaba en un tono más de comedia. En Calma hicimos una búsqueda más dramática.

TC: Además, cuando encontramos a la actriz Paula Carruega fue cuando cerró todo, porque ella le dio un componente más emotivo y más dramático a la situación. Nuestra intención también estaba en darle un toque más cinematográfico, y sentimos que podíamos encontrarlo por ese lado. Fue interesante cómo fue surgiendo todo en el trabajo en conjunto. No queríamos que por ser serie web perdiera cierto lenguaje cinematográfico, es importante para nosotros mantener eso en nuestros proyectos.

En cuanto a la producción, ¿qué dimensión tuvo?

ML: La producción la armamos en torno al presupuesto que teníamos. De acuerdo a la plata que nos dio UN3 nos dio vimos qué era lo mejor que podíamos hacer. Fue un esfuerzo muy grande por parte de todos, tanto del equipo técnico como el resto. Se hizo más de lo que se recibía a cambio.

TC: Fue una producción grande en comparación al presupuesto que teníamos. Nosotros siempre la pensamos como una película. Entonces la filmamos toda de corrido en cinco semanas. Incluso desde lo narrativo, pensarla con un arco dramático funcionaba para transmitirle al equipo esa sensación de unidad. Hemos hecho un par de proyecciones de un corte que consistió en juntar todos los capítulos, sacando algunos momentos. Fue interesante visualizarla como una película. Fue grande el despliegue para la plata que teníamos. También está el hecho que algunos asumimos doble rol, lo que simplifica el tema de la producción pero da más responsabilidades. Por ejemplo, Martín hizo la producción y la fotografía.

¿Y la producción de esta serie nueva que van a estrenar?

ML: Tiene un formato similar. Sin embargo, a lo que ganamos el fondo del INCAA en este último proyecto, ellos te obligan a cumplir con ciertos requisitos de producción. Por ejemplo, tenés que pasar por sindicatos. Eso produce muchos gastos extras, lo que nos limitó aún más el presupuesto.

¿Cuáles son los requisitos que tiene el fondo del INCAA?

ML: En principio, tenés que pasar por el sindicato de equipo técnico, el de actores, el de músicos, extras, por Argentores (Sindicato de Autores). Es algo que tenés que respetar, con lo cual estamos de acuerdo porque agregas otro valor de mercado. Pero es lo que te decía, implica otro gasto: 17% extra de aportes del equipo técnico, y un 26% extra de cargas sociales. Ya de entrada tenés casi un 50% más.

TC: Es un poco el esquema que usan para las películas, es para fomentar el crecimiento de la industria a través de subsidios. Está bueno porque hace que la masa trabajadora esté bien cuidada, lo que pasa es que los montos de los premios no coinciden (al menos en esta categoría de series web) con todo lo que los requisitos te exigen gastar. Por un lado, está bueno para formalizar, pero el hecho de que te queden menos recursos es una desventaja.

¿Hay requisitos en cuanto al contenido de los proyectos? ¿O el formato?

ML: El concurso en el que nos presentamos no. El requisito era muy bajo, te pedían tres capítulos de un minuto. Después cuando abrieron el segundo concurso, establecieron el requisito de ocho capítulos de diez minutos, algo así.

TC: Además nosotros ya teníamos la premisa de que sea una película episódica. Es decir, que haya una línea argumental que atraviese toda la serie. Entonces, nos emocionamos y en vez de presentar tres capítulos igual presentamos ocho. Siempre pensando en que el total de los minutos sea como una película.

ML: Retomando el tema de los sindicatos, lo que pasa es que nos enmarcan en la Ley de Televisión. Era como si estuviésemos produciendo un programa de televisión, y era un absurdo. La ley está hecha para canales de tele y productoras grandes. Y nosotros sólo queríamos hacer una serie web.

¿Qué les permite el soporte Internet en comparación a la televisión?

TC: Una flexibilidad en cuanto a las duraciones de los capítulos, y un poco el contenido también. Algo a favor es la capacidad de viralización del contenido. Eso nos pasó con Un año sin nosotros. El público fue creciendo, incluso años después de estrenada la serie hay gente que la descubre gracias a que está colgada en YouTube. Con la tele estás atado a algo más efímero.

ML: En la tele tenés que cubrir 26 o 48 minutos. Con Internet podes elegir cuánto dura, si precisas más o menos tiempo por alguna razón.

TC: En ese sentido, UN3TV te da esa flexibilidad en cuanto al contenido como al formato. Con ellos hicimos Un año sin nosotros, y estuvo muy bueno porque no te exigen nada que atente, por ahí, contra tu idea principal de la serie.

¿Cuál creen que es el vínculo que el espectador mantiene con la serie web?

TC: Yo creo que depende mucho de cada persona. Nos ha llegado información de gente que veía la serie en la media hora para ir al trabajo, uno a la ida y otro a la vuelta.  Otros la miran con computadora concetada a un proyector, eso da otra calidad y es más parecido a ver una película. Gente que la ve en la computadora con diez ventanas abiertas, mientras trabaja o revisa el mail. Lo que tiene a favor es que no le exige al público ser homogéneo, sino que da ciertas libertades de visionado. Permite a la gente vincularse con la serie de la manera que mejor le sienta a cada uno.

ML: Por otro lado, es algo que nos hace sufrir un poco. Uno se mata buscando una estética, y después se reproduce mal.

TC: Somos muy obsesivos con la imagen y el retoque del color.

ML: Claro, o el sonidista que estuvo trabajando con mil detalles y después la gente lo escucha en el parlante del celular donde el sonido se achata todo. Otra desventaja, es que la serie que vos produzcas compite con un montón de otras cosas. Hay mucha oferta, entonces es difícil que la gente justo vaya a ver lo tuyo. En la televisión había cuatro canales, entonces eras uno entre cuatro. Ahora sos uno en muchos millones.

TC: UN3TV pudo captar un nicho que estaba latente, que era el de las series web. Por más que hubiera fenómenos en YouTube como contenidos aislados, ellos lograron centralizarlo. Generaron mucho contenido y ahora ya tienen una identidad propia. En el taller de series web que realizamos en el Festival Detour mucha gente conocía el canal.  Se volvió un referente dentro del público joven y el universo de la serie web. Es más, ahora el concurso del INCAA para series web te exige que vos te postules con el apoyo de una pantalla de exhibición. UN3 es uno de los pocos a los cuales la gente puede recurrir ese aval.

 

 

¿Cómo fue el taller que dieron en el Festival Detour?

TC: Cuando nos contactaron nos propusieron hacer un taller de series web, y nosotros les presentamos un programa sugerido en base a lo que nos habían dicho. La idea era dar un taller para proyectos en etapa de desarrollo, porque el premio consistía en una filmación de un teaser para acompañar la carpeta de presentación del proyecto para fondos. Armamos unos módulos donde cada día se trabajan distintos aspectos, tanto conceptos generales de lo que es una serie web a cosas específicas de los proyectos en sí.

Debatíamos alrededor del concepto de serie web, porque ya quedó un poco obsoleto. ¿Cualquier serie que esté en una plataforma puede considerarse como serie web? Había una idea general que, en realidad, serie web es un sinónimo de serie de corta duración y bajo presupuesto. House of Cards (2013) es una serie que la ves en Internet, pero claramente no es una serie web. El espectador y las plataformas de visionado cambian mucho, y ese término ya está quedando un poco viejo.

Trabajamos con ciertas premisas, como pensar en las líneas argumentales de las series que se presentaron. Ver el efecto de gancho, trabajar los personajes, y conceptos generales del guión: la sinopsis, el tagline, etcétera.

ML: La idea era darles todas las herramientas para que ellos puedan darles una unidad y una coherencia a sus proyectos.

TC: Trabajamos en lo que sería una presentación bastante estandarizada de lo que es un proyecto. Para que, cuando tengan que presentarlo a un fondo, no caigan con un Word de 50 hojas y que ya ahuyente a la gente a leerlo. También trabajamos en la propuesta estética. Se armaron lindas dinámicas. Se presentaron doce proyectos, y seleccionamos a seis. Hubo una intención de que fueran variados, tanto en formato como en género. Había dos documentales y cuatro de ficción, dentro de esos cuatro habían comedias, dramas, y diferentes miradas. El objetivo era enriquecer el debate, porque además de nuestras recomendaciones teóricas la idea era que discutieran entre los equipos. Un poco para generar esa instancia de recibir y dar críticas, sin tomárselo personal. Eso en la instancia de desarrollo es muy importante. Fueron tres clases de tres horas y media cada una. El último día cada proyecto hizo un pitch de su trabajo. Después el jurado define el ganador y el premio: equipos para el rodaje, postproducción de sonido e imagen, entre otras cosas. Los equipos le presentan al jurado, donde también hay representantes de distintas empresas, su proyecto de una forma más cerrada y prolija. Lo más valioso, más allá de quién gane, es la instancia de crecimiento.

ML: Se vio un buen desarrollo.

¿Creen que es importante reforzar la educación curricular con cursos aparte?

TC: En el caso de Argentina, en el INCAA empezaron a prestarle más atención a la instancia de desarrollo. Es una etapa muy importante, y hay gente que la subestima. La interacción con otras personas en esa fase te permite realizar un mejor proyecto y adquirir otros conceptos. Lo que comentaban los chicos del taller, es que acá no hay muchos recursos u opciones, por lo que está bueno que se generen estas instancias.

ML: Siempre está bueno tener la teoría, pero es muy importante salir a filmar. Ahí uno se encuentra con la realidad y busca cómo aplicar el lenguaje, se familiariza con las herramientas. Más cuando sos independiente. Cuando uno trabaja en un sistema industrial, capaz que es foquista y va a ser foquista toda su vida. Pero en el ámbito independiente cumplís muchos roles.

¿Qué eligen para mirar un sábado de noche? ¿Miran series web?

ML: Aunque miro alguna serie web, no soy un gran consumidor. Prefiero las películas.

TC: Veo de todo. Lo que nos interesa es contar historias, y puede estar enmarcada en una serie o, en otro momento, tomar la forma de una película. Si bien hicimos series web, también tenemos proyectos documentales y de ficción más larga. Nos interesan muchas cosas, y tenemos cierta búsqueda de explotar distintas técnicas narrativas. Y con respecto a ver, a veces tengo ganas de ver capítulos y a veces no. Pongo Netflix, YouTube o Cine.ar. Es la plataforma de INCAA para cine argentino. Está buenísimo.

ML: Cine.ar tiene un formato similar al de Netflix. Es importante destacar que esto surge de lo que es la Ley de Medios. Tanto el canal de la UN3 como Cine.ar. Sin esa ley, esto no existiría.

¿Ha mejorado el apoyo al cine argentino?

TC: Algo que pasó es que se generaron distintas oportunidades para crear tanto series como películas. Y, además, este tipo de plataformas permite es que esas creaciones sigan estando vigentes. Porque la ley de cuota de pantallas de los cines en Argentina es muy pobre: las películas nacionales tienen con suerte una semana de exhibición. Sin la plataforma, pasarían a archivarse. Así tienen vida a nivel digital. Por otro lado, con el cambio de gobierno, aparecieron ciertas políticas que tienden a disminuir la producción de películas. Eso no está bueno para la pluralidad de voces que se había generado.

ML: La industria audiovisual había crecido muchísimo. Y ahora la destruyeron. La trituraron.

Osea que, en algunos aspectos, ¿la Ley de Medios hizo mermar la producción audiovisual?

ML: Antes habían veinte canales que requerían contenidos. Eso implicaba contratar gente para producir esos materiales, había más trabajo. Esos veinte canales ahora son tres, entonces ¿qué pasa con la gente que venía trabajando para ese nivel?

TC: Además, el hecho  de que en esa cantidad de producción hubiesen cosas buenas y malas no es un argumento para decidir disminuir la cantidad de producción. Porque es en la cultura es necesario: las opciones y la pluralidad. La cultura no tiene que ser pensada como algo rentable, sino como un espacio para la construcción propia de un país. Es necesario que esté subsidiado para poder encontrar las voces emergentes que no se encuentran en un mercado neoliberal.

ML: La nueva mirada del INCAA tiene que ver un poco con esa lógica mercantil.

TC: Querer generar una industria no está mal como algo puntual, pero sí como algo excluyente.

ML: Hay una crítica, que es verdad, que es que antes se hacían 120 películas y se veían 4.

TC: Pero el problema no son las 120 películas, sino la deficiencia en la capacidad de exhibición.

¿Proyectos a futuro?

TC: Estamos en la postproducción de esta última serie web que se estrena el año que viene. También tenemos un proyecto de un largometraje documental, sobre la extracción masiva de litio en las salinas del norte argentino, y el impacto socio-ambiental que eso genera. Después tenemos dos proyectos de ficción.

ML: También otra serie web que se llama Malena, que ganamos el concurso del INCAA para proyectos en desarrollo. Conseguimos un subsidio para la escritura del proyecto, es similar a lo que estamos haciendo nosotros en el Detour.

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