Afilando el estreno: con los directores de un documental imprudente acerca de Los Tontos

Ignacio Jaunsolo y Juan Meza estrenan hoy el documental “AFILO MI GILLETTE – Un relato imprudente acerca de Los Tontos“.

He sufrido trances radiestésicos
He tenido experiencias telequinéticas
He sufrido traumas parapsicológicos
Y creo que hay vida en otros planetas

Afilo mi gillette en la pirámide
Afilo mi gillette…

Juan Meza experimentó una sensación de sincronía cuando escuchó con atención la letra de “El esotérico” (Tontos al natural, 1987, segundo disco de Los Tontos, editado por Orfeo). Sus lecturas sobre el esoterismo y sus ideas sobre un proyecto de documental en ciernes encontraban un punto en común. En ese momento apareció, para quedarse, el título de su película sobre la mítica banda uruguaya Los Tontos.

En ese entonces, el realizador uruguayo se encontraba en México, donde vivió de 2006 a 2009 y desde 2012 al 2024. Allí se afianzó como documentalista, destacando sus producciones Mientras nos dure el veinte (2017), El abuelo banda (2018, proyectada en diciembre de 2025 en Montevideo, en Riesgo Estudio y en El Ocio) y la serie Re Existe (2019–2025).

En 2022 Juan volvió de visita a Montevideo y se encontró con su viejo amigo, el músico Sebastián Gavilanes, alias “Gavilán”, a quien conocía de años atrás, cuando ambos trabajaban en el bar de Juan. Aquel diciembre, en la visita a Uruguay, el Gavilán acababa de presentar un homenaje a Los Tontos, en el cual había logrado reunir un variopinto grupo de artistas uruguayos de reconocida trayectoria. Además, había filmado todo el proceso, en un registro que abarcaba ensayos y detrás de escena. La emoción del reencuentro y las ganas de hacer algo juntos desembocaron en la idea de transformar ese material en un documental.

Juan Meza: Yo tenía un bar y el Gavilán atendía la barra. Viste cómo se dan esas cosas… Pegamos onda desde el principio. Y bueno, después pasaron años, pero cuando uno se va a vivir lejos, el tiempo hace decantar los vínculos: no todos se conservan, no todos tienen la misma fluidez. Con el Gavilán el contacto siempre se mantuvo. Volví de visita y nos juntamos en el bar Luz. Cuando me empezó a hablar de que tenía todo grabado, el diablito documentalista que tengo me dijo: “acá hay una historia, una película”.

Pero de la idea a la realización las cosas se complejizan. Juan quedó encargado de editar el material. Cuando lo tuvo en su mesa de trabajo, no se encontró con lo que esperaba.

JM: Yo pensé que las grabaciones iban a estar buenísimas, desde el punto de vista técnico. Cuando las vi, me di cuenta de que no era tan así. Se filmó todo con una cámara doméstica y casi siempre en mano. Sin embargo, las imágenes tenían algo: la intimidad, la comodidad de quienes habían sido filmados. Era un material que estaba vivo. Pero con eso no alcanzaba para hacer una película.

Más adelante, el proyecto creció bastante, con muchos otros registros y elementos, tomados de la realidad y de la dramaturgia misma que permite el guion y el montaje. Sin embargo, gran parte de aquellas primeras grabaciones realizadas por el Gavilán sí fueron utilizadas. Su crudeza termina siendo esencial para amalgamar el material actual con las imágenes de archivo recuperadas del típico formato magnético de los años 80. En definitiva, le otorgan a la película su identidad estética.

Ignacio Jaunsolo: Es algo que buscamos, incluso después. Es decir, salimos a filmar luego con esa misma cámara para integrar a la ciudad en la película. Queríamos tener imágenes de Montevideo en ese formato, porque Los Tontos fue una banda muy montevideana. Aunque es curioso, porque también fue una banda que giró muchísimo por el interior.

Las vueltas de la vida obligaron a Juan a retornar definitivamente a Uruguay en 2024. Por ese entonces, el proyecto estaba un poco frío, pero un nuevo intento fanático del Gavilán —esta vez preparaba un show con dos de los integrantes de Los Tontos—, se presentaba como la oportunidad perfecta para hincar el diente nuevamente al documental. Esta vez, Juan toma la cámara y filma la preproducción, los intercambios del Gavilán con Leo “Trevor” Podargo y Calvin Rodríguez (batería y guitarra de Los Tontos), entrevistas, la vida del Gavilán en esos días y, finalmente, el show Los Tontos 2.0. En este nuevo material comienza a tomar entidad el personaje del Gavilán y, a través de los testimonios, también la presencia un poco fantasmal de Renzo Teflón (bajo y voz), fallecido en 2018. El documental crecía y sus necesidades también.

IJ: Juan me escribe en febrero de 2025, diciendo que era un realizador que había vuelto a Uruguay recientemente, que había vivido en México, y me adjunta un “work in progress”, con imágenes del homenaje en 2022 y lo que fue el concierto reunión de Los Tontos 2.0. Vi el material y me pareció que tenía potencia, que había una historia para contar.

Así apareció en escena Ignacio Jaunsolo. Inmediatamente se reunió con Juan y en marzo de 2025 comenzaron a trabajar juntos para sacar adelante Afilo mi gillette. Ignacio llegó para completar la dupla de dirección y se sumó como productor desde Ska Films, aportando disciplina y estructura, el fascinante arte de terminar lo que se empieza.

IJ: Había un camino estético marcado, que fue lo que más me llamó la atención. Y nosotros podíamos aportar mucho desde la productora, viste que es muy difícil en Uruguay realizar películas. Bueno, nosotros en un año terminamos la película. Y eso no se da comúnmente. Ska tiene más de veinte años y por eso tenemos esa capacidad. De todas formas, no me interesaba únicamente aportar medios de producción. Entendía que yo podía aportar también una mirada de cómo contar la historia, de cómo realizarla. Entonces le propuse a Juan codirigir.

Ignacio también brindó al proyecto una vasta experiencia como realizador, que incluye, entre otras, la dirección del documental sobre No Te Va Gustar Lejos De Los Focos (2021) y la producción de Rada, la película (2024).

JM: Nacho se metió de lleno con una mirada fresca que yo necesitaba. Ahora, con el diario del lunes, me doy cuenta de lo importante que es abrir los proyectos e integrar otras miradas. Con Nacho somos prácticamente de la misma generación. Creo que eso fue importante, porque muy pronto comenzamos a colaborar de una manera muy fluida. Los dos teníamos una aproximación similar a Los Tontos como banda: habíamos escuchado los discos siendo muy jóvenes, generalmente a través de otras personas, en casas de amigos más grandes o con discos prestados.

IJ: Sí, nosotros bromeamos con que en la primera conversación que tuvimos ya firmamos un contrato tácito: los dos nos comprometimos a terminar la película, dijimos “la gente tiene que verla”. En cuanto a Los Tontos, yo era chico, pero mi hermano rondaba los 20 años en los 80. Es decir, no me eran ajenos; de hecho, recuerdo haber acompañado a mi hermano a un toque que se hizo en la ACJ.

Lista de canciones para show de Los Tontos. Gentileza de Ska Films

El trabajo avanzó, con Juan muy cerca del Gavilán e Ignacio identificando puntos ciegos, sugiriendo ideas que terminaron transformándose en nuevos rodajes que dieron estructura al documental. Poco a poco, el proceso personal del Gavilán pasó a cumplir la función de hilo conductor y Los Tontos se transforman en protagonistas de su película. El recital que menciona Ignacio pudo haber sido el primero o uno de los primeros de Los Tontos, antes de transformarse en la banda de pop-rock más masiva de la época.

IJ: Si bien ya estaba perfilado el eje narrativo del Gavilán, nosotros queríamos contar la historia de Los Tontos como eje principal. La historia de tres amigos que tienen un éxito brutal sin darse cuenta, siendo tres pibes, en una época complicada del país donde, además del contexto sociopolítico y cultural, no se sabía cómo manejar una banda.

JM: Es así, porque su historia es muy interesante. El contexto de postdictadura también. Su humor, que fue su diferencial con respecto a otras bandas, el sarcasmo, esas letras que esconden complejidades… La oportunidad de conocerlos y desentrañar lo que habían vivido era una motivación súper importante. Cuando uno hace un documental, a sus personajes los tiene que conocer como personas. Luego los puede transformar en personajes para el documental. Siento que cuando eso no sucede, termina siendo un reportaje, con todo el respeto al reportaje, pero cuando vos realmente no abordás la dimensión de la persona, termina siendo un personaje muy plano en el documental.

IJ: Exacto, así como el Gavilán también es un personaje, más allá de la amistad real que pueda tener con Juan. En el documental, podría ser la historia de un fan y esa admiración por un grupo, y el tratar de tocar con ellos, de relacionarse con ellos.

JM: Y con Leo (Trevor) y Calvin lo mismo. Ahora ya somos como amigos. Eso es como a un nivel muy personal. Y como personajes, realmente, a los personajes yo no los conozco, están en la película. Creo que los personajes son para el público, para los que van a ver la película, igual que el personaje de Gavilán. Y la gente me dirá, o no me dirá, o dirá cosas, empatizará, o no empatizará con ellos. Pero yo los personajes prácticamente están ahí como construidos, son para el público. Y nosotros nos quedamos con las personas.

Los Tontos. Fotografía gentileza de Ska Films

El Gavilán termina siendo un personaje con un arco muy interesante. La presión de producir un show que trae de regreso a una banda histórica, la difícil tarea de encarar el rol de frontman ante la ausencia de nada menos que Renzo Teflón y sus propios problemas existenciales, lo obligan a recorrer un camino que parece volverse cada vez más frágil a medida que la película avanza. Y más allá de que, como indican Juan e Ignacio, el Gavilán es un personaje, su vida y su salud se ven afectadas de verdad, tanto en el documental como en la realidad.

JM: Gavilán siempre fue muy cuidadoso de dejar en claro que no se trataba de un regreso de Los Tontos con él como cantante, sino que esto era un reencuentro de Leo y Calvin con su público. Y bueno, a él para ese concierto le iba a tocar el rol de la voz líder, pero nunca fue para suplantar a Renzo. No obstante, de alguna manera, inconscientemente quizás, eso le fue pesando. En los momentos más pesados, el diablito documentalista volvió a aparecer y nos obligó a integrar toda esa faceta en el documental, creando un arco para su personaje. Sin duda le afectó bastante. Pero me parece importante esa aclaración, en la película se hace mucho, y quizás también en algún punto eso es lo que le afectó, justamente, que mucha gente sentía que iba a querer ocupar el lugar de, o reemplazar a Renzo, pero ese no era el caso. Esto era un concierto puntual de reencuentro, de despedida e incluso un homenaje a Renzo. Así como en 2022 fueron muchos cantantes los que desfilaron por el escenario, en 2024 le tocó turno a Gavilán hacerse cargo de las voces en la gran mayoría del concierto, que también tuvo invitados, como Leo Maslíah, Mandrake Wolf, Javier Silvera, entre otros.

Ya con la estructura consolidada en tres actos “a la inversa”, por decirlo de alguna manera (de aquí quizás venga lo de “un relato imprudente sobre Los Tontos”), y que es preferible que el espectador experimente sin adelantos, los documentalistas completan la coralidad de voces con artistas que compartieron época y escenario con la banda, su manager (en un momento en el que ese rol no era usual en Uruguay) y especialistas como Rosana Malaneschii (autora de “Los Tontos”, editorial Estuario).

Finalmente, se integra en el documental el material de archivo. Fue tal la popularidad de Los Tontos, en Uruguay y en la región (especialmente en Chile), que, además de ocupar un lugar importantísimo en el dial durante la década del 80, también tuvieron su programa de televisión en Canal 4.

IJ: Buscamos por todos lados: en beta, VHS, internet. Increíblemente, Canal 4 no guardó la grabación de sus programas, pero dimos con el dato de que la tía de Leo grabó los programas donde salía su sobrino. Eso lo digitalizamos. Por lo tanto, la película tiene imágenes inéditas y otras que son de muy difícil acceso.

Todos los elementos reunidos terminan por consolidar una visión sobre la historia de una banda que se vio atravesada por el éxito y la masividad en su auge, pero que también soportó crisis y momentos muy difíciles antes de su disolución. Hoy, cuarenta y dos años después, fanáticos, simpatizantes y el público en general, que incluye a jóvenes que no conocen aún a Los Tontos, tienen en este documental la oportunidad de acercarse a una historia que es muy local pero, al mismo tiempo, sencilla y universal.

JM: Un grupo de amigos que de un día para otro se ve atravesado por la masividad, en un país que suele desconfiar del éxito artístico. Uruguay no estaba preparado para que una banda de rock fuera exitosa. Porque, por ejemplo, no hay persona que estuviera viva en esa época que no conozca la canción del Puré, sea o no fan del rock.

IJ: Y hoy pasa un poco lo mismo. La editora de la película, Romina Bentancur, que tiene 24 años, llegaba a la productora tarareando las canciones de Los Tontos. ¿Eso qué quiere decir? Eso denota que el éxito que tuvieron, al fin y al cabo, se debió a que sus temas eran hits. Son hits.

JM:El documental permite ver cómo ellos tampoco son conscientes, muchas veces, de lo que generaron. Cuando uno está por dentro haciendo lo que hace, a veces no dimensiona del todo el alcance que tiene. Es complejo por lo que pasaron: cuando vos tenés un vínculo con otras personas a través de una expresión artística colectiva, como ellos lo tuvieron, cuando creás arte con otras personas, tenés un vínculo que va mucho más allá de una simple amistad, de un simple compañerismo.

Portada de revista con Los Tontos. Gentileza de Ska Films

AFILO MI GILLETTE – Un relato imprudente acerca de Los Tontos

Miércoles 15 de abril – 20:00 h Sala Zitarrosa – Preestreno

Jueves 16 de abril – Sala B Auditorio Nelly Goitiño – Estreno

En el interior desde el 17 de abril. Ciudades confirmadas: Young, Treinta y Tres, Colonia (19 de abril, con intercambio con el público), Carmelo, Salto y Paysandú.

TRAILER:

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