Ayer comenzó la 13ª edición del Festival de Cine Nuevo. Su Mirador Internacional invita a recorrer estilos, lenguas y sensibilidades del cine contemporáneo.
La edición de 2025
El Festival de Cine Nuevo avanza a paso firme, consolidándose como un punto de encuentro ineludible cada octubre para los amantes del cine uruguayo y, desde el año pasado, también de las nuevas realizaciones a nivel global.
Conocido como el Detour por quienes lo siguen desde su primera edición, hace ya trece años, el festival continúa siendo un espacio que abre ventanas a nuevas miradas. A sus pantallas no les importan las condiciones de producción ni los recorridos de cada obra: lo esencial es el impulso de filmar y el deseo de que esas películas encuentren su lugar. “Lo que filmás importa”, dice su eslogan, y lo confirma su programación, donde conviven lo emergente, lo joven y lo apasionado, tanto en obras estudiantiles como en producciones profesionales recientes.
Ficción y documental; cortos, medios, largos, videoclips, animación, fashion films, música en vivo, desafíos y concursos: hay propuestas para todos los gustos. No faltarán los avant-première y los estrenos, como Cuatro cuentos cortos, de Adrián Biniez; Almudena, de Azucena Rodríguez; y El amor duerme en la calle, de Guzmán García, entre otros títulos que integran la programación. Este año, además, el festival rescata del archivo películas como Alma mater (2005), de Álvaro Buela, y Bolivia (2001), de Adrián Caetano, que se proyectará en 35 mm.
El festival también ofrece actividades de industria y formación: el Laboratorio de Nuevas Realizadoras, el Laboratorio de Series, el Foro de Cine Sostenible, charlas con referentes internacionales, el Concurso de Guiones y un extenso conjunto de propuestas que confirman que el festival es mucho más que una muestra de cine. Es un espacio de encuentro y, al mismo tiempo, un refugio para quienes aún creen que agarrar una cámara y salir a filmar puede ser una forma de salvarse y una herramienta para el cambio.
Mirador Internacional
Si bien el foco del festival continúa puesto en el cine nacional, desde el año pasado incluye una sección dedicada a obras extranjeras. No es casual: el festival viene tejiendo vínculos internacionales desde hace tiempo, con espacios como Clermont-Ferrand y Bogoshorts, entre otros.
Kaare Aguerre, Director de Programación del Festival de Cine Nuevo, explicó en entrevista con FILM que “el Mirador Internacional surgió el año pasado como una apertura hacia lo internacional, a partir de observar lo que sucedía en mercados y festivales del exterior, e intercambiar experiencias con nuestros aliados internacionales. Tomamos el Mirador del año pasado como un plan piloto: la convocatoria estuvo abierta apenas una semana, y en ese breve período recibimos aproximadamente 150 cortometrajes”.
Este año, con mayor experiencia, la convocatoria se promocionó en Clermont-Ferrand y se mantuvo abierta durante tres meses. Aguerre considera que el resultado fue muy positivo: “recibimos 476 cortometrajes extranjeros, que fueron evaluados por un Comité de Selección Internacional. La selección quedó conformada por 32 cortometrajes internacionales en competencia, con representación de todas las regiones del mundo, y premiará con 200 euros al mejor corto elegido por el jurado”.

Todas las obras son estrenos en Uruguay (ver páginas 93 a 97 del catálogo). Aguerre cuenta que la selección y programación no fueron tareas sencillas: “durante el proceso debatimos mucho sobre cómo incluir lo internacional dentro de una programación que hasta entonces había sido plenamente nacional. A pesar de ese desafío, el horizonte curatorial siempre estuvo claro: ofrecer un panorama amplio y representativo de lo que se está haciendo en todos los continentes”.
Es una oportunidad para descubrir nuevas realizaciones de la región y de países tan diversos como Angola, Países Bajos, Corea del Sur y Canadá. Representando a este último, se exhibió ayer Three screaming vaginas (Tres vaginas gritando), un corto que retrata con humor y sinceridad los desafíos y esplendores de la experiencia vaginal en la vida de tres mujeres.
El lunes 13 se proyectará en Sala B un bloque con dos títulos destacados del Mirador: O amor não cabe na sala (Brasil), que narra la historia de Cássio y Otto, dos hombres enamorados que enfrentan el dilema de permanecer juntos mientras pierden la vista paulatinamente. El cortometraje obtuvo el premio a Mejor Dirección en Curta Cinema, de Río de Janeiro. “Brasil es un país que la está rompiendo a nivel mundial: tiene una cinematografía imponente y las nuevas generaciones están realizando obras realmente interesantes”, sostiene Aguerre.
Desde la otra orilla, El Banner (Argentina) ofrece un retrato sensible y lleno de humor sobre el dueño de una pequeña editorial, protagonizado por Marcelo Subiotto (Perros, El Eternauta).

Al día siguiente, en la misma sala, se exhibirá Time to change (Angola), una experiencia visual y sonora que da cuenta de la capacidad de experimentación que permite el formato corto.

Desde Bélgica llega Barlebas, con una ambientación de época precisa y un blanco y negro que aporta el tono sombrío para relatar la historia de una mujer perseguida en una caza de brujas (miércoles 15, Sala B).

En la proyección que se realizará en Cinemateca el sábado 18, se presentará Haze Over (Irán), un corto que destaca por su austeridad de recursos dramáticos y un estilo singular. Narra la historia de Musa, que viaja junto a su primo Vahid a contrabandear madera, aunque todo resulta ser un pretexto para resolver viejas heridas.

Estos son solo algunos de los 32 cortos internacionales que integran el Mirador, dentro de una selección que suma unas 240 obras uruguayas del cine nuevo.
En los próximos días, FILM publicará una entrevista con varios realizadores latinoamericanos que llegan al país para participar del Festival. Los invitados internacionales formarán parte de instancias de encuentro con estudiantes y cineastas locales, una línea de trabajo que la organización considera esencial para fomentar un intercambio cultural y cinematográfico profundo y duradero.
Además, el Mirador Internacional incluye panoramas de videoclips y fashion films. “Para estas categorías, el Departamento de Programación contó con alianzas con otros festivales, como UK Music Video Awards, Buenos Aires Music Video Fest y Bogotá Music Video Fest”, señala Aguerre. “En definitiva, ponemos en pantalla una diversidad muy interesante de obras, para que el público uruguayo y los realizadores locales puedan acceder a lo que se está produciendo en el exterior y encontrar inspiración para sus propios proyectos.”
