El pasado miércoles 4 de marzo estalló la conmoción entre los cinéfilos uruguayos al anunciarse en el Instagram de Cinemateca la presencia de Gaspar Noé en la función de la película Sirat del jueves. Cuestión de minutos bastaron para que la sala 3 se colmara de una multitud expectante por ver al cineasta franco-argentino (y algunos incluso por ver la película de turno).
Al llegar a Cinemateca, este cronista se encontró frente a una extraña escena protagonizada por el director de Irreversible, Vortex y Clímax, quien, tímido -y quizás un poco agobiado-, posaba para numerosas selfies. La presencia del habitué del Festival de Cannes apoyado en el mostrador del café de Cinemateca fue sin dudas una postal que no creí nunca poder apreciar.
María José Santacreu, directora de Cinemateca, precedió con unas palabras de agradecimiento al director por la magnitud de su obra, tras lo cual Noé asomó bajo el aplauso del público a presentar la película de su colega, el director español Oliver Laxe.
“Me es más fácil a veces hablar del cine de los otros que del mío propio, porque eso ya me aburre bastante”, comentó, tras explicar que, durante su breve estadía por Montevideo, “vine a la Cinemateca y les pregunté si, mientras estoy aquí, quieren que haga una charla o que presente una película. Me dijeron, ‘¿qué podemos hacer?’ y les dije que me encanta la película Sirat.”
Prosiguió entusiasmado con el éxito en taquillas que tuvo el film de Laxe: “que una película así, de un humor negro tan pesado y divertido e inspirado pueda ser un éxito comercial, y, lo que nadie entendió (y yo menos), cómo esta película vendió muchos más tickets que Anora, una feel-good movie muy buena que obtuvo la Palma de Oro y el Óscar.” Habría que entrar en detalles con Noé al respecto de qué escenas de Sirat fue en las que encontró la diversión o ese humor que resalta, lamentablemente, este cronista no tuvo la oportunidad de indagar.
Sintonizando a la película con los tiempos que corren acotó que “hoy, esta semana más que nunca, que uno dice que el fin del mundo viene del desierto, Sirat tiene una presencia de un mundo extraño, de arena, de montañas, que parecen que van a sobrevivir a toda la humanidad”.
“Es una película única en su género, mismo habiendo cosas que pueden hacer pensar en Mad Max, 2001, Tarkovsky, Sorcerer o Easy Rider, pero con un resultado muy particular y espiritual”, declaró con respecto a las rimas cinematográficas que encontraba en el film.
Cerrando su presentación compartió un mensaje que le envió Oliver Laxe al comentarle que iba a presentar su película. “Querido, diles que la película se ha hecho teniendo una confianza radical en el cine, en la sala de cine en la que estáis y en la sensibilidad del público que está en ella”.
“A mí me encanta y espero que les guste tanto como a mí, la película hablará por sí misma” fueron las últimas palabras de Gaspar Noé, quien, para sorpresa de vuestro humilde cronista, no regresó tras el film para continuar el diálogo.
