Perros (2025, Gerardo Minutti)

Los Saldaña quedan encargados de cuidar la casa y de Ficha, el perro de sus vecinos, los Pernas (Marcelo Subiotto y Noelia Campos), cuando se van de vacaciones. Curiosos por las nuevas reformas que realizaron sus vecinos, Jorge (Néstor Guzzini) y Mirta (María Elena Pérez) entran sin permiso a la casa y disfrutan de sus comodidades hasta que la súbita desaparición de Ficha apura la vuelta de los Pernas, quienes comienzan una escalada de violencia contra los Saldaña, alentados por el matón del barrio, Sergio (Roberto Suárez).

Completan el elenco Catalina Arrillaga y Manuel Tate, los hijos adolescentes de ambas familias, quienes entablan una suerte de relación amorosa paralela a la trama principal que no se ve afectada por la hostilidad y agresividad de sus mayores.

Se trata de Perros, la ópera prima de Gerardo Minutti, quien escribe y dirige una coproducción entre Cinevinay y Cimarrón Cine que tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Málaga de 2025, donde María Elena Pérez se hizo con la Biznaga de Plata a la Mejor Interpretación Femenina de Reparto.

Perros (2025, Gerardo Minutti)

Perros comienza de una manera bastante habitual para el cine nacional. Introduce la rutina de una familia de clase media trabajadora, los Saldaña, y sus pequeños percances cotidianos. No obstante, esta cotidianidad se tensa y llena de suspenso en cuanto ceden al morbo y dan un salto hacia una situación extraordinaria para ellos.

La construcción narrativa del adentramiento de Jorge y Mirta a la casa de los Pernas cuenta con un trabajo desde la puesta en cámara y montaje que potencia este punto de inflexión. En primer lugar, cuando entran para apagar la alarma, se utiliza un plano medio fijo de la puerta del fondo por la que entran, sin seguirlos con un paneo, sino que dejando el plano vacío mientras ellos hacen lo que deben hacer.

Esa estaticidad es justamente lo que se busca romper con la segunda entrada de los Saldaña a la casa, impulsada por la curiosidad, en la que fantasean con ser dueños de la casa y se pasean por ella de tal manera. Esta escena es construida mediante un plano secuencia de 6 minutos que tiene como función que el espectador se adentre en el espacio a la par que los personajes, logrando que se convierta en cómplice de su accionar.

La ruptura de lo ordinario que realizan los personajes hacia una actitud violenta no es algo tan extraordinario ni ajeno para el común de las personas. Ninguna de las dos familias muestra a priori rasgos psicopáticos ni de un deterioro moral evidente, sin embargo, llegan a asumir actitudes casi criminales. Lo que plantea Perros es que ese instinto animal hacia la violencia está latente, esperando por liberarse, hasta en un padre de familia convencional.

Lo que hace estallar este morbo y agresividad latentes en estas personas comunes en la película es la diferencia socioeconómica que existe entre ambos. En ese sentido, Perros plantea una mirada sobre un conflicto de clases, pero una particular y original porque se da dentro de la interna de una clase social, no entre clases sociales extremadamente separadas.

Para servirnos como ejemplo de una película que aborde el conflicto de clases entre clases muy distantes podemos utilizar El Cielo y el Infierno (1963) dirigida por Akira Kurosawa. En este filme el conflicto surge del malestar y lejanía absoluta de las clases bajas con respecto a las altas en la misma ciudad. Esto es reflejado mediante un uso constante en el encuadre de la altura en que se ubica la familia rica, que vive en un cerro, comparada con donde vive la clase obrera, en el valle.

Por el contrario, la fotografía de Perros, dirigida por Matías Lasarte, mediante el uso del anamórfico en toda su capacidad horizontal logra encuadrar las casas de los Saldaña y los Pernas a la vez, simbolizando de forma visual lo referido anteriormente, que comparten clase social, que su relación es básicamente de horizontalidad. También es fomentado esto por un chato relieve montevideano, usado a favor por la película para transmitir una cotidianeidad monótona que desentona con los eventos que se desencadenan.

El conflicto que surge entre estos dos hombres se basa en una diferencia no tan mayúscula entre ambos. Lo que tienta a Jorge a explorar la casa de su vecino no es robarle, sino pretender que es él. Sentarse en la barbacoa que recién reformó, bañarse en su bañera, usar su máquina de cortar el pasto. Jorge no quiere destruir ni perturbar el ecosistema de los Pernas, quiere ocuparlo, esa es su aspiración, reflejada perfectamente en la escena en que los Saldaña fantasean hacer reformas en su casa.

Perros (2025, Gerardo Minutti)

Párrafo aparte para un Roberto Suárez magnífico que dota de una profundidad increíble a un personaje secundario que constantemente acecha y juega con el destino de las familias protagonistas. Suárez convierte a Sergio en una suerte de bufón malicioso que, mediante mentiras y engaños, tensa aun más el conflicto entre los Saldaña y los Pernas.

Elegida para representar Uruguay en los Premios Goya 2026 y actualmente en cines, Perros es definitivamente una de las películas uruguayas del año.

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