EDGAR WRIGHT: “No es realmente un musical”

Se acerca el estreno de Baby Driver

Edgar Wright, el realizador británico detrás de films como Shaun of the Dead (2004), Hot Fuzz (2007), Scott Pilgrim vs the World (2010) y The World’s End (2013) ha adquirido fans a lo largo del mundo por su forma idiosincrática de ver el cine, dándole nueva vida a géneros hollywoodenses que parecían estancados. Su nuevo film, Baby Driver (2017), no es una excepción. Aquí, la estrella en ascenso Ansel Elgort (Bajo la misma estrella, 2014), interpreta a  ‘Baby’, un piloto de huida que – sin que su novia, Deborah (Lily James de Dowtown Abby) lo sepa – es reclutado por Doc (Kevin Spacey) para formar parte de un grupo de asaltantes perfectos, incluyendo a Jamie Foxx (‘Bats’), Michael Peter Balzary (también conocido como Flea de los Red Hot Chili Peppers), Jon Bernthal (‘Griff’) y al equipo de esposos, ‘Buddy y ‘Darling’ (Jon Hamm y Eiza Gonzalez).

De cualquier manera, Baby Driver  no es tan líneal como parece narrada de esta manera. Es una película altamente estilizada que no sólo entrega las clásicas persecuciónes, robos y tiroteos del género, sino dónde la mayor parte de la acción está sincronizada al ritmo de 30 canciones elegidas por el mismo director. “No es realmente un musical”, dice Wright. “Me gusta llamara una película de persecuciones en auto conducida por la música. Creo que esa es probablemente la mejor manera de describirla”.

Hablamos con  Edgar Wright sobre cómo hizo Baby Driver en Los Angeles.


¿Cuál fue la idea inicial de Baby Driver?

Hay una canción, que es con la cual comienza la película, llamada Bellbottoms de The Jon Spencer Blues Explosion. Cuando tenía 21 años la escuchaba mucho. Esto fue mucho antes de que tuviese la idea que apareciera en una película. Solamente pensaba que era una gran canción para musicalizar una escena de persecución de autos. Años después, en el 2002, antes de empezar a escribirla, hice un video musical (Blue Song, para Mint Royal) sobre un chofer de asaltantes que escucha música mientras conduce. Y eso, con el paso de los años,  se terminó volviendo la idea de hacer una película de acción, y de persecuciones de autos que estuviese dirigida por la música. El personaje de Ansel, Baby, es alguien que TIENE que escuchar música. Sufre de tinnitus desde niño tras haber estado en un choque de autos, así que tiene que escuchar música para ahogar el chillido. Entonces, la idea de tener a éste chofer de fugas que tiene que hacer sonar la banda sonora de la película, se volvió el dispositivo central para la narración. Siempre me gustó mezclar la música y la acción juntas. Y me gustan un montón de películas que usan bien sus bandas de sonido. Directores como Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Pensé, ésta es una idea dónde el protagonista puede estar poniendo canciones en cada escena. Entonces la música siempre es diegética, ya que la escucha en auriculares, en la radio, en la tele. La premisa es que él se logra motivar eligiendo la canción indicada.

¿Cuándo empezaste a escribir el guión?

No empecé a escribirlo hasta el 2010. Para ese entonces tenía la premisa básica, al protagonista, algunas de las secuencias principales y las canciones que sonarían en ellas. Cuando empecé a escribirlo de verdad, la idea se volvió más compleja. Haciendo trabajo de investigación con ex-convictos, ex-ladrones de bancos y ex-choferes de fuga, me empezaban a venir ideas para nuevas escenas, validar algunas de mis ideas previas, o me daban un poco de textura para cosas que ya tenía. La escribí en Los Ángeles y me tomó algo así como nueve meses terminarlo. Fue la primera cosa que escribí sólo desde mi primera película.

¿Es comparable ese proceso tan largo con el de tus otros films?

Algunas de mis otras películas fueron un poco así. Shaun of the dead fue una idea que teníamos y que no nos pusimos a escribir hasta dos años después. En ese tiempo siempre seguíamos hablando al respecto y finalmente nos pusimos manos a la obra. Otras cosas se hacen un poco más rápido, pero las ideas siempre están zumbando por un largo tiempo. Esta no fue la excepción. Me acuerdo de quejarme a un amigo, un productor, diciéndole: “Me gustaría poder hacerla. La puedo ver. Solo estoy teniendo problemas para escribirla”. Pensó que eso era muy cómico (se ríe).

¿Por qué decidiste ambientar la película en Atlanta?

Atlanta es una ciudad que generalmente se vuelve el doble para otro lado-New York, LA, San Francisco… Rara vez hace de sí misma. Así que cuando supimos que probablemente íbamos a filmar en Atlanta porque era más barato, se me ocurrió fijarme qué partes no habían sido ya filmadas hasta el cansancio. De a poco me empecé a dar cuenta que cambiar la locación para Atlanta sería beneficioso. La haría un poquito diferente. De inmediato también te diferencias de un montón de películas que realmente admiro y que me han influenciado- The Driver (1978), de Walter Hill, Perros de la Calle (1992), Fuego contra Fuego (1995), Punto Límite (1991). Son todas películas de Los Angeles. Ubicarla en Atlanta le daba un sabor local que se terminó volviendo algo muy positivo.

 

¿Qué es lo que te gusta de las persecuciones automovilísticas?

Es gracioso, no me considero alguien tan interesado en los autos. Nunca tuve uno muy caro o clásico. Y sin embargo estoy obsesionado con el hecho de manejar escuchando música. He hecho viajes en ruta por los Estados Unidos escuchando música. Esa es mi idea de una vacación ideal. Es una especie de obsesión que tengo aunque el mismo método de transporte no me importa necesariamente. Le pasa un poco lo mismo al personaje principal en la película. No tiene que ver tanto sobre los autos en sí. La mayor parte de los ladrones de bancos usan autos que puedan pasar desapercibidos, que se descarten y cambien en el momento. Así que no sería necesario tener un auto muy caro para que hacer eso. No te gustaría levantar sospechas. En la primera persecución, por ejemplo, se trata de un Subaru, y la idea detrás de eso es que se pueda confundir con otros autos fácilmente. Entrevisté a varios tipos que hacían el mismo trabajo que Baby para la película, lo cual fue fascinante.

¿Ansel también los conoció?

Sí. Uno de ellos aparece en la película. Se llama Joe Loya-hace de guardia de seguridad, alguien que es asaltado, lo cual me parecía divertido. Fue una especie de asesor técnico para nosotros. Estuvo en prisión desde fines de los 80s hasta los 90s, después de haber cometido como treinta asaltos a bancos. Fue una fuente de conocimiento muy sorprendente.

¿Por ejemplo?

La misma idea, que no siempre aparece en las películas, de usar un auto que no se destaque dentro del tráfico. No conducir rápido. Si no te están persiguiendo, solo mezclarte entre los demás. Tomar la próxima salida, meterte a un estacionamiento de autos subterráneos. Cambiar de autos, irte y nadie va a saber qué pasó. O cosas más pequeñas como robar autos que están en los estacionamientos de aeropuertos desde hace tiempo, porque no van a denunciarlo tan rápido. Entrar con un ticket diferente, robar un auto… Un montón de información que no querés saber (risas)…Pero encuentro fascinante todas esas cosas. La última vez que tuve oportunidad de hacer algo parecido fue con Hot Fuzz, donde entrevisté a varios oficiales de policía.

¿Cómo fue el proceso de casting para terminar eligiendo a Ansel Elgort y  Lily James?

Cuando empecé  a hablar sobre hacer esta película, por el 2014, incluso antes que Sony se involucrara, la primera pregunta era: “¿Quién va a interpretar éste papel?”. Durante el proceso del casting sentí mucho encanto por parte de Ansel. Me fascinó su presencia en cámara y lo carismático que es, pero sobre todo que pudiese realmente meterse en la música. Cuando estaba sonando la canción indicada, se ponía a jugar con ella, dejándose ir en el momento. Hicimos también algunas pruebas para las escenas de acción, dónde tenía que correr y saltar, así como el hecho de manejar un auto. Me sentí completamente encantado por él. Tiene una rara cualidad de estrella que no siempre ves en los actores más jóvenes. Ansel tiene un magnetismo real en cámara.

¿Y Lily?

Lily también se destacó durante las audiciones. Yo no estaba familiarizado con las cosas que había hecho antes, además de Cenicienta (2015). No había visto Downtown Abbey.

Debés ser una de las pocas personas en el planeta que no lo hizo.

Lo sé (risas)… Se lo confesé a Lily hace poco (risas)… Me recomendaron a Lily como alguien a tener en cuenta por un par de personas, y cuando hicimos la audición pensé que era perfecta para el papel. Realmente trajo la calidez e inocencia que hay en su personaje. Y como Ansel, es uno de esos intérpretes que la cámara simplemente ama.

De cualquier manera, ella es más conocida por hacer películas de época. ¿Cómo estabas seguro que ella podría hacerlo?

Para ser sincero, no lo supe hasta que hizo la audición en Londres. La grabé y se la mandé a mi director de fotografía. No le dije que pensaba al respecto. Solo le dije que la mirara y me dijera qué pensaba. Solo me dijo: “Contratala”:

¿Que significado tiene el título, Baby Driver?

Él tiene cara de bebé. Es como uno de esos viejos gángsters que tienen nombres como “Nelson Cara de Bebe”, o “Nene Lindo Floyd”. Esa era la idea. Es el chofer joven. Eso es todo.

 ¿Es una referencia a la canción de Simon & Garfunkel?

Sí, esa canción está en la película.

Afiche para la distribución en latinoamérica de Baby Driver.

 ¿Por qué elegiste a a estrellas como Kevin Spacey y Jamie Foxx para interpretar papeles secundarios? ¿Fue muy difícil conseguirlos?

Tuve mucha suerte. Cuando te acercás a gente como Jamie y Kevin, no sabés necesariamente cuál será su respuesta. La buena noticia fue que les gustó el guión y los personajes que iban a interpretar. Si Kevin y Jamie hubiesen dicho que no, Baby Driver probablemente no existiese….Tuve casi una experiencia trascendental el primer día de rodaje cuando filmamos la escena con Kevin y Ansel fuera del restaurante. Tan solo ver a Kevin decir su diálogo me dejó en trance. Y entonces recordé: “Ah, sí, yo escribí esto”. Fue un viaje ver como Kevin Spacey decía las cosas que yo había escrito.

¿Y Jamie Foxx?

Jamie también fue un sueño total. A veces el casting de una película como ésta puede ser engañoso. La vas a ver por los actores y te das cuenta que algunos de los actores filmaron por dos días, que no era más que un cameo un poco extendido. Pero ellos están en la película todo el tiempo. El núcleo duro del film es un thriller de actores con Jamie, Kevin, Jon, Ansel y Eiza… Fue genial tenerlos a todos.

¿Cómo fue trabajar con Jon Hamm?

Escribí ese personaje pensando en él. Hicimos una lectura del primer borrador del guión poco antes de ponerme a rodar The World’s End, y Jon estuvo ahí, haciendo el personaje de Buddy. Es la única persona que estuvo ese día y que quedó en la película. El resto de los actores son personas con las cuales no había trabajado antes. A muy pocos los conocía. Pero Jon, como podés ver en la película, tiene un cierto tipo de carisma y de personalidad que se van desenredando a medida que la película avanza. Es genial verlo quebrarse (risas).

Leí que Meryl Streep también está en la película ¿Es cierto?

Es una especie de mentira blanca….¿Está Meryl Streep en la película? Sí. ¿Alguna vez apareció en el rodaje? No. En una escena Baby está haciendo zapping, viendo pedazos de varias películas, y una de ellas es It’s Complicated (2009), dónde aparecen John Krasinski y Meryl Streep. ¿Tuvieron que firmar un formulario de autorización de imágen? Sí.

 

¿Cómo creaste las persecuciones de vehículos?

Fue un proceso muy largo y meticuloso. El primer paso fue escribirlas, lo cual hice cronometrándolas con las canciones. Por eso tenía ya una idea de cortes y golpes, que quedaron casi idénticos. Después dibujé storyboards e hicimos animatics en base a esos dibujos, con la música elegida de fondo. El siguiente paso, que fue la parte  más exigente, fue trabajar con los doble de riesgo para ver qué cosas se podían hacer, y conseguir las locaciones. Como máximo podrás bloquear cuatro cuadras para cualquier secuencia. El rodaje se vuelve como un circo ambulante, donde tienes que rodar pedacito por pedacito. Fue cansador. Hay tres secuencias grandes de persecuciones en la película. Son todas muy específicas, y no importa cuánto te esfuerces, jamás te vas a preparar lo suficiente. Los dobles y el trabajo con la cámara son muy importantes, obvio. Pero una película como ésta es realmente difícil para los encargados de encontrar las locaciones.

¿Hay un momento en particular que haya sido muy difícil?

Rodamos en la I-85, la autopista principal de Atlanta, la cual no podés cerrar para filmar. Pero en una mañana de domingo, podés crear una especie de burbuja dónde tenés a tu auto principal con los actores dentro, y los autos extras a su alrededor. Y entonces  tenés un desfile de patrulleros evitando que gente del público se metan en el medio de una persecución automovilística. Hubo mucho planeamiento en todo eso. Encontrarse en el medio de la autopista conduciendo a 100mph con los actores es muy loco. Es insano ser parte de algo así.

¿Cuál fue el mayor desafío en hacer Baby Driver?

El desafío más grande fue que siempre estábamos en exteriores. No hay casi sets en toda la película, y mucha de la acción transcurre de día y en lugares muy públicos. Eso fue difícil. Generalmente la mayor parte de las secuencias de acción son a la noche, porque es más fácil cerrar rutas a esas horas. Nosotros no podíamos contar con eso. Fue una empresa ambiciosa. Pero de eso se trataba, de crear estas escenas salvajes de acción ambientadas con canciones. Ver todo ése proceso ya terminado me emociona mucho. Disfruto viendo la película, pero no me puedo separar de todo el trabajo que dió cada plano.

¿Qué tipo de película se va a encontrar el público?

EW: La idea de esta película era tomar elementos conocidos de otras películas policíacas o de acción, y darles un giro nuevo. Que hubiera escenas donde la música es el elemento que eleva y les da un nuevo poder, es algo que hice en mis otras películas, pero acá lo llevo a su límite… Realmente disfruto ver la acción motivada por la música. Y esa es la premisa para este film. De verdad quiero que sea puro cine, un regalo a los ojos y oídos.

(por: Steve Goldman)
(traducción: Flavio Lira)